Chirigota "Este año por fin estamos entre las estrellas" (1994) - Pasodoble "Hace algún tiempo"




Hace algún tiempo escuchamos
como se hablaba del sur,
gente del norte decía
que ellos mantenían
al pueblo andaluz.
Quien piense de esa manera
debiera de recordar
que al norte lo han levantado
los que aquí dejaron
familia y hogar.
Qué pena que no se acuerden
de tanta sangre andaluza
derramá por nuestros hijos
contra el terrorismo
de vuestra gentuza.
Aquí seremos más pobres
pero jamás olvidaremos
que el norte niega su pan
a quien tanto supo dar
cuanto lo necesitaron.
Dejarse de criticar
y tened un quince por ciento
de vergüenza y dignidad
pa acordarse de esta tierra
que tanto explotaron.

José Manuel Debi / José Antonio Gómez Rodicio - 
Chirigota "Este año por fin estamos entre las 
estrellas" (1994)

Chirigota "Excelentísimo Ayuntamiento de Guatifó" (2016) - La Rumbita del Tres per Cent




¿Dónde está la pasta, Pujol?
¿Dónde está el dinero, Pujol?
¡Cómo cuenta los billetes
el Honorable de dos en dol, Pujol!

Ha declarado que a sus siete hijos
los ha tratado a todos por igual,
por eso cada uno tiene una cuenta
en un lejano paraíso fiscal.
Y la señora Marta Ferrusola
otro cuentaco tiene en Panamá,
pero ella ha dicho que eso no se toca,
que ese dinero es pa mamá na má,
lo de Panamá
pa mamá na má,
lo de Panamá
pa mamá na má.

¿Dónde está la pasta, Pujol?
¿Dónde está el dinero, Pujol?
¡Cómo cuenta los billetes
el Honorable de dos en dol, Pujol!

Yo que debo un par de letras
vi a entrar en la cárcel antes que Pujol.
Yo que debo un par de letras
vi a entrar en la cárcel antes que Pujol.
¡Ole, ole, Oleguer!

Chirigota "Excelentísimo Ayuntamiento de Guatifó" (2016)

Carmen de la Jara - Pasodoble de "Capricho Andaluz" (1973)




Entre las flores
de un jardín bello
nació una rosa,
tan rebonita
que hasta el agüita
que le caía, que le caía
se contagiaba de su perfume
de flor hermosa,
que aquella agüita,
agua bendita
se convertía, se convertía.
Su jardinero la fue mimando
igual que a un niño
y hasta cariño
le iba tomando día tras día,
la fue cuidando con gran esmero
y el jardinero sin su rosita ya no vivía.
Pero en una mañana
que muy confiado al viento se mecía,
una mano malvada se le encaprichaba
y la arrancaría.
Y al ver su jardinero
que no estaba en su rama
muriéndose de celos
en su dolor así la lloraba:
Rosa, ay, dime donde estas rosita,
de mi jardín la más hermosa,
fragante y primorosa,
di que mano maldita
te ha arrancao la vía;
rosa, sin ti el jardín ya no reluce,
ni brotará ese aroma dulce
que de tus petalitos
tan requetebonitos el aire percibía.
Quien de tu rama, ay te arrancaba,
no sabía que a ti sin vida te dejaba
y de mi se llevaba
lo que en el mundo más quería.

Antonio Martín García