Era un currante, por eso sabía
lo que le cuesta al pobre el pan de cada día,
y es que solamente alguien de la clase obrera
sabe nuestra penurias y nuestros problemas,
pa darnos soluciones no le hizo falta tener carrera.
Un hombre del pueblo puso en evidencia
a todo un ministerio, el de la vivienda;
la gente le llama el pocero bueno,
se dedica a la construcción,
no es ministro, pero consiguió
que en pleno siglo XXI se vea en España
a la gente tirada en el suelo en tiendas de campaña.
Qué penita de esa juventud
que esperaba una solicitud
que le diera a su negro futuro
un rayito de luz.
El político que no le ayude no tiene conciencia
y no tiene ni perdón de Dios, ni tiene vergüenza.
Lo que el pocero construyó
a un precio justo lo vendió,
hizo dinero, pero no se enriqueció,
y si es rentable construir por ese precio,
está muy claro que es muy fácil deducir
todo lo que nos han robado.
Francisco Javier Márquez Mateos / David Márquez Mateos - Comparsa "La Secta de los Carapapas" (2009)
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