Por más que quiero borrarlo
más en mi mente refleja
los sentimientos mas nobles
y tan hermosas ideas
que tuvo un gran gaditano
que fue Salvochea.
Cádiz de mi alma,
bello paraíso,
perdiste una joya
que era un gran hechizo.
Contigo tus hijos,
bella población,
en silencio lloran
porque se fue su bienhechor.
Por eso hoy te ves tan sola
sin quien te ayude y te guíe
por el camino del bien.
Pobres tus hijos, tierra querida,
no te fíes de farsantes
que pretenden embaucarte
y de tu sangre beber.
Cádiz preciosa,
¿de que te sirven esos leones?
Hazle ver a tus verdugos
que te resientes de sus acciones.
Nunca confíes en nadie,
que otro Fermín no vendrá jamás
como ese que fue un mártir
de la Libertad.
Manuel López Cañamaque - Coro "Los Espiritistas Mundiales" (1911)