desde el Quinto Grupo hasta esta Primera. Quién no recuerda esos ratos en el Mirandilla
cuando vencían cada tarde con el corazón, y a legendarias figuras aquí se bailaron,
y no olvido el descaro de cuando nos robaron el quedar campeón. ¡Aupa!, sobre la verde alfombra, a los que nos honran con su profesión sudando a tope la zamarra. ¡Aupa!, a esos aficionados que han levantado con fe y con tesón su equipo de sus entrañas. Hay que dejar de sentir
de una vez los colores contrarios al amarillo. Si al grito de ¡viva el Cádiz! (¡viva!)
otro viva no responde, si es hombre no es gaditano,
si es gaditano no es hombre. Y en las vitrinas ya están,
como en un pódium de honor, tres repujaos Carranzas,
el trofeo de trofeos que Cai parió. Brindemos por su destino, que el Cádiz ha cumplido