El tango gaditano es de tal condición
que conmueve la fibra del más frío corazón.
No hay nada en este mundo de tanta alegría
como el tango castizo de la tierra mía.
Cuando los instrumentos empiezan a sonar
y las voces se unen listas para cantar,
todo el mundo se para solo por escuchar
este son de la Isla y del muelle del mar.
Hoy que las modas nuevas nos quieren invadir
con ritmos extranjeros que no sé ni decir,
los músicos de Cádiz venimos a jurar
que la esencia de un pueblo nadie la va a cambiar.
No queremos rumbas, ni fox-trot, ni jazz-band,
¡que el tango de Cádiz no muera jamás!
¡Ay, Cádiz de mi alma, Tacita de Plata!
Tu música es oro, tu gracia es divina,
y mientras existan copleros en Cádiz
el tango castizo jamás se termina.
Manuel López Cañamaque
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