Los Currelantes abren su circo a los obreros de esta ciudad,
pasen y vean, busquen su sitio que la función va a comenzar.
La clase obrera monta su carpa con la esperanza de progresar,
para bajarse ya del trapecio y que nadie ponga precio a nuestra dignidad.
Hoy vengo a reparar mi error, aquel error que cometí,
te tuve delante de mí
y no me di ni cuenta, que yo me pensé que era Cádiz quien me enamoraba
pero ni era Cádiz ni el mar ni su luz,
lo que a mí me enamoraba eras tú y solamente tú.
Por eso traigo como una ofrenda mis musiquitas para que la aprendas y pa que la cantes,
y que te sientas uno más, un currelante, un currelante.
Cuando el sonido de mi música en tu boca
rompa el silencio misterioso de la calle,
cuando me invites a que beba de tu copa
yo seré otra vez un santo aunque no gane.
Fuiste engranaje y motor que empujó mi corazón,
contigo tengo bastante. Porque mi premio eres tú
brindarán a tu salud por siempre los Currelantes.