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Comparsa "Los Cholos del Altiplano" (1980) - Pasodoble "Mientras vivió"





Mientras vivió se pudo buscar la vida
por la calle Columela con su pregón,
pa a expensas de la gente, día tras día,
le comprara la hojilla por compasión.
No sólo soportó el haber nacido
con el sino de también ser subnormal,
y por si fuera poco, camino de Sevilla,
también sería noticia
de una acción criminal.
Y allí terminó su suerte
sin que a nadie preocupara
que ese cuerpo inocente
siga clamando venganza.
Como si el pobre Juaillo
no formara parte de esta sociedad,
¿o hay que llamarse Rupérez
pa que la justicia te quiera vengar?
Mirando al Cielo te dedico esta letrilla
como un granito de arena,
y que el Señor te bendiga.

Antonio Bustos Pavón - Comparsa "Los Cholos del Altiplano" (1980)

Comparsa "Los Pimpis de Cai" (1982) - Presentación




Como el que echa al mar su anzuelo,
aún mantengo la esperanza
de que entren barcos en puerto
y no vivir de esta añoranza.

Llevo esta ciudad
tan dentro de mí,
que por mucho que me digan
que ser pimpi es mala vida
no puedo renunciar a ti.
Bien lo sabe Dios,
lo mío no es pasión,
que es tal el enjambre de locura
que donde clava amarguras
rosas brotan en tu honor.

Te llevo en el sentío,
Tacita mía, cuánto te quiero.
Ay, ay, ay, tus Carnavales
me tienen prisionero.
Bendito sea el sinvergüenza
que con el alma canta a su pueblo.

Ay, ay, ay, Tacita mía, cuánto te quiero.
Ay, ay, ay, tus Carnavales
me tienen prisionero.
Bendito sea el sinvergüenza
que con el alma canta a su pueblo.

Antonio Bustos Pavón - Comparsa "Los Pimpis de Cai" (1982)

Comparsa "Mal de Amores" (2001) - Pasodoble "Si hasta la sal de los mares"




Si hasta la sal de los mares 
la llevas en tus andares,
¿cómo quieres, vida mía,
que te dedique unos versos,
si no hay estrellas en los cielos
que no envidie tu alegría?
Si a lo negro de tu pelo
no le sobrara poesía,
yo le arrancaría a la noche
luna y luceros,
pero ando perdío en tus ojos
sin remedio ni salía.
Si el fuego surge con la pasión
tan sólo en tu boca me quemaría,
ni el corazón, sin tu sonrisa, latiría.
Paisana mía, paisana mía.
No hay claveles ni rosas nuevas
por más que el viento las mueva
con el aire de tu talle,
que no hay soles ni mañanas,
sin la gracia de tu cara
ni la luz de tu semblante.
No pueden inspirarme
ni mares ni ríos
siendo tú mi eterna amante,
la razón de mi delirio.
¿Para qué quieres poesía,
no te basta, entrañas mías,
que yo por ti pierda el sentío?

Antonio Bustos Pavón - Comparsa "Mal de Amores" (2001)