Cabeza, te echo de menos,
querido amigo,
un llanero solitario
en este concurso agrio,
así me siento sin ti.
Ya no existe el Patronato,
pero es un timo,
aún se están cachondeando
los de siempre, ahí mangando,
pa qué te voy a mentir.
Del gremio de comparsistas,
mejor ni hablamos,
desunidos como siempre
y los cojones en el cajón.
Tenemos alcalde nuevo,
muy campechano,
el más chico de la Teo,
el jerezano,
tú tranquilo ya le he dicho
lo que pensamos los dos.
Los autores se han vuelto
corderas obedientes,
no sacan los colmillos,
tienen dientes de leche,
te has librao del vacío
y la mediocridad,
se acabó ser valiente,
un premio y poco más.
Por cierto, mándame en sueños
dos cuplecitos,
que se me dan regular.
Se nos quedó en el tintero
un mano a mano, compañero,
pasodobles y poemas,
nuestras vidas a la lumbre
de una guitarra.
Cuántas veces nos llamamos,
nos quisimos, nos odiamos,
te admiré como a ninguno,
loco canalla, loco canalla.
Tus niños siguen
con otro genio pero colgaos
de tu bandera y de tu legao,
con el recuerdo de tu evangelio, peregrino,
siempre siempre te querré.
Cabeza, te echo de menos,
te añoro tanto,
esas batallas en este escenario,
pronto llegará el momento
que el telón cubra mi cuerpo,
ese día te cogeré
allí en tu barrio, allí en tu barrio, allí en tu barrio.
Antonio Martínez Ares - Comparsa "La oveja negra" (2024)
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