Me río cuando escucho algún listillo
rajando de infantiles y juveniles,
diciendo que cantando dan chillíos,
que más malos imposible.
Pa qué te cuento ya lo de los padres
que vienen al teatro a echar el rato,
en vez de dar ejemplo y callarse,
qué vergüenza, tos hablando.
Mientras un niño en las tablas
se desvive cantando
un repertorio que lleva
cuatro meses ensayando,
qué poquísimo cariño le estamos dando.
Pues entérese bien:
vale más un niño cantando a su tierra
que dos mil adultos;
nadie sabe, al nacer,
se va poco a poco salvando barreras,
esquivando muros.
Y es que no puede ser
que se esté acabando con nuestro futuro.
Si hay que luchar por los niños,
estamos listos para la guerra,
y esta vez no estarán solos,
que aquí está su avanzadilla,
¡abran paso a la cantera!
Constantino Tovar Verdejo - Comparsa "Los Callejeros" (1996)
No hay comentarios:
Publicar un comentario